Bajo el mismo techo durante la pandemia del coronavirus: Tiempo de calidad, soledad y aislamiento

Aggiornato il: mag 28

Dr. Anis Ben Brik, Profesor Asociado de la Escuela de Política Pública de la Universidad Hamad Bin Khalifa, Doha, Catar


Muchas familias de todo el mundo ya han entrado en una "nueva normalidad" durante este periodo de cuarentena sin precedentes. Para muchas familias, la paralización prevista para detener la propagación del Covid-19 significa la interrupción de la educación y el cuidado de los niños, posibles problemas de salud, violencia, posible pérdida de ingresos familiares, inseguridad alimentaria y pobreza. Las rutinas familiares han sido suprimidas y sustituidas por el reto de crear una forma de vida que de alguna manera consiga equilibrar el trabajo con el descanso y la prudencia con la paz.


Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Michigan, el estrés y la incertidumbre causados por el coronavirus han pasado factura a los padres estadounidenses: Un mayor número de padres han gritado o chillado a sus hijos al menos una vez en las últimas dos semanas. Uno de cada cinco padres le dio un azote o una bofetada a su hijo.

Otra encuesta realizada a 1783 padres en el Reino Unido, mostró que casi la mitad (43%) de los padres de niños pequeños dijeron que su hogar casi se había quedado sin dinero como resultado de la pandemia de coronavirus.

Además, según una encuesta realizada a padres de Quebec, el 83% de los adultos encuestados dicen que se sienten preocupados e inseguros, el 77% dicen que se sienten tristes y el 71% afirman tener problemas para dormir. El 56% de los padres quebequeses afirman que el estado psicológico y emocional de su hijo ha empeorado desde el comienzo de la pandemia. El sentimiento de soledad es el mayor impacto en la salud mental de sus hijos, según el 42% de los padres encuestados.

La soledad y el aislamiento social pueden ser el catalizador de muchos problemas de salud mental, incluidos los trastornos por estrés agudo, la irritabilidad, el insomnio, la angustia emocional, los trastornos del estado de ánimo, incluidos los síntomas depresivos, el miedo y el pánico, la ansiedad, la frustración y el aburrimiento, la soledad, las autolesiones, el suicidio y el abuso de sustancias. El COVID19 exacerbó la epidemia de soledad. Las personas mayores pueden ser más vulnerables a estar solas (y vivir solas) con círculos sociales cada vez más reducidos, con una salud deteriorada y con la muerte de sus parejas y amigos.


Un estudio reciente reveló que la pandemia del coronavirus ha expuesto la verdad que siempre estuvo presente: cualquier persona, en cualquier lugar, de cualquier edad puede experimentar la soledad.


Más de la mitad (55%) de las personas dijeron que su salud mental se ve afectada a causa del brote de coronavirus, especialmente los milenials (63%) y los padres con hijos pequeños (64%). Más mujeres que hombres –56% y 54%, respectivamente– declararon que el coronavirus ha afectado negativamente a su salud mental, según una encuesta reciente.


Además, la soledad del COVID-19 puede ser especialmente dura para los adolescentes. Una encuesta reciente en Canadá reveló que casi el 32 por ciento de los estudiantes, con edades comprendidas entre los 10 y los 20 años, dijeron que habían considerado la posibilidad de intentar suicidarse en las cuatro semanas anteriores, mientras que el tres por ciento lo había intentado. Otra encuesta realizada entre adolescentes estadounidenses reveló que el 42 por ciento de los adolescentes afirmaron sentirse más solos de lo normal, con un porcentaje ligeramente más alto de chicas que manifestaron este sentimiento. 


Las condiciones de la pandemia, el consumo repetido de los medios de comunicación y los constantes mensajes sobre la salud en torno al Covid-19 pueden tener un efecto exacerbado en la salud mental de los que están aislados. Los impactos en la salud mental de esta pandemia a menudo continúan más allá del periodo de cuarentena. Pueden observarse síntomas de trastorno de estrés postraumático, comportamiento de evitación e ira.


También es necesario reconocer que las personas mayores que anteriormente no habían declarado estar socialmente aisladas y solas pueden verse afectadas desproporcionadamente por los requisitos de aislamiento social debido al COVID-19. Una encuesta reciente en Italia sugiere la necesidad de intervenciones que hagan más deseable el aislamiento, como interacciones sociales virtuales, actividades de lectura en línea, clases o rutinas de ejercicios. Las intervenciones de muchos países para hacer frente a la soledad y el aislamiento social durante el COVID-19 incluyen programas de baja tecnología basados en la comunidad, enfoques digitales de alta tecnología, modelos de coordinación de cuidados dirigidos por enfermeras y políticas nacionales proactivas para reducir la soledad.


En Oriente Medio y el norte de África (por sus siglas en inglés, MENA), el brote de COVID-19 está teniendo un impacto sin precedentes en las familias, los niños, las mujeres y los ancianos con consecuencias sociales de gran alcance. El brote de coronavirus aumentará la desigualdad, ya que las comunidades marginadas, especialmente las que viven en campamentos de refugiados, viviendas informales y zonas asediadas, estarán desproporcionadamente expuestas a la pandemia y a sus repercusiones socioeconómicas. Además, las familias con ingresos bajos –una gran proporción de la población de la región MENA– se verán sometidas a una mayor presión sobre su fuente de ingresos, ya que no se benefician del teletrabajo ni de los permisos remunerados.


En la región MENA, las mujeres dedican desproporcionadamente más tiempo que los hombres a las responsabilidades de cuidado no remuneradas que surgieron del brote, como la educación en el hogar y el cuidado de los enfermos y los ancianos, con lo que se afianzan aún más las normas de género y se amplía la brecha entre los géneros en la región. Casi el 62% de las mujeres de la región están empleadas de manera informal en trabajos a menudo clandestinos y que por lo general carecen de protección social o jurídica básica. ONU Mujeres estima que las mujeres de la región MENA perderán aproximadamente 700 000 empleos como resultado del brote.


La pandemia pone de manifiesto las deficiencias de los grandes entornos institucionales para el cuidado a largo plazo de las familias, los niños y las personas mayores. Todas las sociedades deben encontrar formas novedosas de impulsar la solidaridad intergeneracional con las personas mayores sin ponerlas en riesgo de infección.


A pesar de los inconvenientes y las diversas preocupaciones que rodean la situación, el coronavirus ha creado una oportunidad única para que las familias pasen juntas mucho tiempo de calidad. Por primera vez desde principios del siglo XIX, muchos padres e hijos, e incluso nietos, están todos bajo el mismo techo las 24 horas del día. Y si los anteriores periodos de emergencia constituyen una guía, esta unión forzada podría profundizar las relaciones para los años venideros. De acuerdo con la encuesta de 2 000 padres británicos realizada por MumPoll, cuatro de cada cinco padres creen que sirvió de ayuda para el vínculo familiar. La encuesta reveló que la mitad de las familias pasan más tiempo jugando a juegos y rompecabezas tradicionales, mientras que tres de cada diez leen más libros juntos. Otro 30% de las familias afirman que han formado clubes de lectura y leen juntos. El 60% de los padres declaran que son más felices con su pareja después de cuatro semanas en cuarentena.


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