Bodas pospuestas por el virus: eso es lo que perdió, desde los floricultores hasta los restauradores

Pocos eligen casarse con las restricciones impuestas por las regulaciones anti-cobertoras.





"Mi amor, te amo, pero tenemos que posponer la boda." Lo que en cualquier otro momento sólo sonaría como una excusa, en tiempos de virus, se convierte en una dramática verdad. No tanto para la novia y el novio, sino para toda la economía alrededor de la boda.

Abandonar la ceremonia con su buen acompañamiento de invitaciones, recuerdos de boda, invitados, fotografías, luna de miel es una elección difícil.


Los números dicen que, después del encierro, pocos se han sentido con ganas de hacer ceremonias íntimas con unos pocos invitados, forzándolos a la máscara, buscando un lugar al aire libre. La novia y el novio lo posponen, pero pueden ponerse al día. Lo que no volverá son los millones de euros que se han esfumado, con todas las consecuencias que habrá que afrontar y con la gigantesca incógnita del futuro y la tendencia de la curva de contagio.


Se dispara una alarma para las empresas de floricultura que, sólo en primavera y verano, hacían el mayor negocio con flores cortadas o plantas en flor como decoración de los lugares elegidos para las sesiones de fotos y las iglesias.

Doscientos millones de daños a los floricultores por 70 mil bodas omitidas, y la obligación de enviar más de 400 variedades de tallos a la basura. La cadena de consecuencias es imparable: en algunos sectores, como el del vino, la restauración es incluso el principal canal de comercialización del volumen de negocios, basta pensar que el gasto en alimentación fuera de casa antes de la emergencia del Coronavirus equivalía al 35% del consumo total en la mesa de los italianos. Y si piensas en cuánto vino se consume en una boda, está claro que el coste social es una sangría.

Y no sólo en el campo de las flores, sino también para los que se encargan de las sesiones fotográficas o preparan almuerzos de boda, los que hacen vestidos de novia y los que, finalmente, preparan salidas para viajes que se hacen sólo una vez en la vida.


Para sacudir el mercado alguien ha probado promociones, bajado los precios, alargado los tiempos de pago, pero las respuestas no fueron entusiastas. Y alguien también se ha visto obligado a despedir para evitar perder trabajadores que podrían tener que hacer volteretas el año que viene para satisfacer las peticiones. Porque el problema también es este: existe el riesgo de que todos los que han pospuesto el matrimonio entonces todos juntos, con gran dificultad para cumplir con las peticiones.


Fuente: https://bit.ly/3htsLBc

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